A mis hijas Vero y Aixa, a su esfuerzo, a su inteligencia y a su ejemplaridad.
Aunque la vida es nada, como la piel del dátil, a veces late leve la mínima alegría que punza y quiebra por un momento el ténder de la monotonía. En la estación de Granada, un talgo de plata se disponía a marcar un tiempo nuevo que el reloj luminoso del andén, circular, imitador de luna, aún no marcaba. Esperaba Madrid, madre amorosa siempre, 'rompeolas de todas las Españas'. Los dedos rosados de la aurora acariciaban el paisaje cuando el silbato del jefe de estación quebró el silencio de la mañana de abril y el tintineo de la vieja campana quedó distante, repetido en el eco, en huida feliz.
Topónimo
documentado en 1342, procede del árabe Ar-rahal (al ser la r- una letra solar, modifica la l del artículo al 'el' y por asimilación la convierte en r-). Su significado es ‘cruce de
caminos’, ‘ lugar de descanso’, aunque también ‘ hato o majada’, lugar donde
los pastores guardaban sus ganados. Tiene en Irán una pequeñísima aldea
hermana con el mismo nombre, Arjal de poco más de300 habitantes.
Nunca
las definiciones de un lugar o de una persona suelen ser exactas, precisas. Acertó
a definirlo poéticamente García Nieto, pregonero de las fiestas del verdeo del
año 1972. Arahal acababa de abandonar el artículo, y el premio Cervantes del
año 1996, amigo de Camilo José Cela que le ayudó a conseguirlo, nos dijo en
aquella ocasión: ‹‹ La A es una escalera bien levantada que te acerca a las gracias
aceituneras… Han podido ponerte un “El” delante./ Quien por el “El” pregunte
que no se asombre;/ te lo arrancaste un día con un desplante,/ porque sabes
quitarte lo que importuna/ y ese artículo puesto frente a tu nombre/ era como
el rabillo de la aceituna››.
Arahal
sigue teniendo la perfección de la miniatura, abarcable, risueño y hermoso, un
pueblo para ser mimado como se mima a un niño. En la Corredera las once
palmeras abanican el albero canela y los catorce arcos de la fachada de su
ayuntamiento componen el mejor soneto arquitectónico de la geografía del Sur.
Bajo
el as de oro del sol en retirada que dora el casino, siempre late un sucedáneo
de la felicidad. Protegidos por el mágico triángulo del Ayuntamiento, el Casino
y la Casa del Aire, saboreamos la plaza de la Corredera, uno de los trapecios
más hermosos de la geometría de los pueblos sevillanos.
Roto
el silencio por los eurofighters de la base americana, mortíferas avispas en
pareja, relámpagos casi invisibles en el cielo alto seguidos por un trueno
sordo y prolongado, Arahal en el recuerdo es el mismo y nuevo hogar, perfumado con
un olor de siglos por el azahar de los naranjos, que mantiene por siempre el tacto suave, verde
esperanza, de la aceituna.
Víctor, mi nieto, está en el campo con sus abuelos Juan y
María. Allí nada y nada, sin miedo, bajo la atenta mirada de María, enrollado
en un macarrón de color verde. No abandona el abrazo del agua, no se va. Su 'misión' es vivir y sentirse querido, arropado con las eternas músicas del alma.Veo en
el vídeo que me mandan, que se lanza en ‘plongeon’ al agua como un pájaro en
vuelo y siento un infinito amor por mi niño.